Los nuevos paradigmas en la investigación del dolor abren distintas perspectivas para el tratamiento y el bienestar de estos pacientes
6 de julio 2021. 12:19 pm
Una nueva jornada de Dolor.com ha repasado los últimos avances científicos presentados en el congreso de la International Association for the Study of Pain (IASP). Estos últimos avances en el tratamiento del dolor tienen diferentes implicaciones terapéuticas. Uno de los campos de investigación ha sido…
Una nueva jornada de Dolor.com ha repasado los últimos
avances científicos presentados en el congreso de la
International Association for the Study of Pain (IASP). Estos últimos avances en el tratamiento del dolor tienen diferentes implicaciones terapéuticas.
Uno de los campos de investigación ha sido
la causa del dolor provocado por la artrosis. A este respecto ha aportado más información Gustavo Fabregat, anestesiólogo de la Unidad del Dolor del Hospital General Universitario de Valencia. El experto ha recordado que pese a que la artrosis es una enfermedad muy conocida, la etiología del dolor con el que cursa permanece aún en el terreno de la hipótesis.
En este sentido se han presentado varios trabajos en el IASP. Algunos proponen la participación del
factor de crecimiento neural como generador del dolor en esta patología. Otros se centran en las causas que provocan la fibromialgia, una enfermedad para la que aún no se ha encontrado un tratamiento eficaz. Según estos estudios, la fibromialgia podría tener un componente autoinmune.
Avances en el tratamiento del dolor
Más allá de la etiología de la enfermedad, en el IASP se abordaban diferentes avances en el tratamiento del dolor. Entre ellos, la importancia de la clasificación de los pacientes con dolor de cara a optimizar su tratamiento. A este respecto, se realizó
una comparativa de la ICD-11 con la 10ª revisión (ICD-10). En esta, se ha puesto de relieve cómo enfermedades que antes iban a la categoría de “otros” han sido reclasificadas como dolor crónico. De esta forma, si se compara el ICD-11 con el ICD-10 puede verse que la categoría de ‘otros tipos de dolor’ se ha reducido de un 29 a un 0,76 por ciento.
Por otra parte, se resaltó la
importancia de los ‘composite outcomes’ (o resultados compuestos) para medir el dolor de forma objetivable. Esto permite estratificar a los pacientes con dolor y optimizar sus tratamientos. Se trata de mediciones como el índice Q-SAP (Quantitative Symptom Assessment in Pain Disorders). Los expertos destacaban que los mecanismos fisiopatológicos de cada dolor son diferentes y los tratamientos deben ser también diferentes. Todos estos pasos suman en los avances en el tratamiento del dolor.