Abre camino para que las enfermedades respiratorias sean diagnosticadas, tratadas y manejadas antes de lo que permite la tecnología actual.
13 de febrero 2020. 12:20 pm
Una tecnología no invasiva desarrollada por investigadores de la Universidad de Monash en Australia permite diagnosticar enfermedades respiratorias como la fibrosis quística y el cáncer de pulmón, y realizar tratamientos potencialmente rápidos para los pacientes. La herramienta ha sido desarrollada por un investigador de la…
Una tecnología no invasiva desarrollada por investigadores de la
Universidad de Monash en Australia permite diagnosticar enfermedades respiratorias como la fibrosis quística y el cáncer de pulmón, y realizar tratamientos potencialmente rápidos para los pacientes.
La herramienta ha sido desarrollada por un investigador de la
Universidad de Monash, Andreas Fouras, y se ha probado en ensayos clínicos en humanos en Estados Unidos, completándose con éxito la fase I de los trabajos.
'Dado que las pruebas de función pulmonar se miden en la boca, estas pruebas no pueden localizar dónde se origina algún cambio en la función del pulmón. Además, las tomografías computarizadas, aunque proporcionan imágenes 3D de calidad, no pueden obtener imágenes del pulmón mientras se respira, lo que significa que el flujo de aire a través de las vías respiratorias y hacia el tejido pulmonar no se puede medir', afirman los investigadores, cuyo trabajo publica la revista '
Scientific Reports'.
Una comparación de un modelo experimental de fibrosis quística con controles sanos permitió a los investigadores observar una reducción drástica en la ventilación pulmonar en el pulmón izquierdo del modelo enfermo debido a una vía aérea obstruida. De esta forma, los autores pudieron determinar los lugares exactos donde estaban presentes las deficiencias pulmonares y la ubicación de la obstrucción que causaba el flujo de aire restringido con tecnología no invasiva.
El exitoso ensayo abre camino para que las enfermedades respiratorias sean diagnosticadas, tratadas y manejadas antes de lo que permite la tecnología actual y a una dosis de radiación más baja que la tomografía computarizada actual. 'La capacidad de realizar esta técnica en el laboratorio hace que los estudios longitudinales sobre la progresión de la enfermedad y el desarrollo del tratamiento sean factibles en instalaciones de fácil acceso en todo el mundo', concluyen.